Querida Diana Carolina:
Hace ya muchos meses que no sé nada de tí. Me parece muy extraño que la última vez que hablamos me estubieras cantando una canción por teléfono y que después me hubieras pedido que te llamara más tarde para nunca jamás contestarme.
¿Qué te pasó? Creo que nunca lo sabré. Por allí un amigo común de los dos me dijo que te habían visto vagando en compañía de unos tipos no muy agradables. La verdad, no te guardo ningún rencor por haberme dejado asi tirado. Es más, me gustaría saber de tí. A lo mejor estás bien. A lo mejor te fuiste sin mí a bucar un mejor lugar, quien sabe.
Estoy seguro que nos volveremos a ver, pero cuando eso pase, quiero que sepas que no te voy a saludar de beso en la boca, como un día sería costumbre si todo salía bien. Te voy a saludar como si jamás te hubiera dicho que te amaba. Te voy a saludar como lo harían dos amigos normalmete. Espero que llegues lejos...
José Daniel
