miércoles 8 de noviembre de 2006

Luna mía

Nota del autor: este fragmento es uno de los dos rescatados un domingo en
la mañana de las garras del Capítulo de mi Desorden Eterno.


Luna, lunática, blanca, esbelta, loca, círculo, nubes, velo secreto. ¿Qué hay detrás? No llores, no te sienats sola: yo te miro cada noche y cada noche te veo mas bella. Ahora siento tu aroma, seductor, lejano, perfecto como un círculo, luminoso, irreal, falso. No, real. Difícil de creer. Mío. Solo yo te miro, pero solo yo te siento. Ojalá me pudieras ver. Ojalá no tuvieras llagas sino ojos, no cráteres sino boca -para poderte besar-, y oídos, para que escucharas mi súplica sincera y triste. La esperanza, Esperanza, ella me convertirá en una estrella, luminoso como tú pero jamás tan magnánimo, otra vez lejano. Conviertete en mujer para poder sentir tus manos, en mujer para pensarte y verte caminar, correr, reir. Tu sonrisa, pícara... luminosa al final.

Redactado una noche cualquiera entre febrero y junio de 2006 en una clase de Historia del Arte.